lunes, 10 de diciembre de 2007

Cinema Paradiso

Caminaba como lo hacía todos los días por esa calle, disfrutando de los aromas que provenían de los cafés que decoraban el sector, y como nunca lo hacía…esa tarde decidió parar su rutina, y se sentó a ver a la gente entrar al café que escogió.

Se pidió un expreso, y con tranquilad comenzó a tomarlo, escuchaba atento la música escogida por aquel lugar, decidido a dejar fluir sus sentidos, y fue allí que entre el ajetreo de aquel café, el tiempo se detuvo y la vio.

Vio su pelo negro tomado en una moña, y su blanca piel…una sonrisa dulce que iluminaba su rostro con cada coqueta risa y sus ojos contrastantes con melancolía.

En una mano una taza, en la otra un cigarro que seguía el compás de sus movimientos, dejando una huella en el aire que se mezclaba con el viento. La miró con tanta intensidad, que grabo cada marca de su cara, y cada gesto, en su cabeza.

Allí, en ese preciso momento, supo que ella era a quien buscaba en sus cotidianos paseos y que su vida tenía que compartirla junto a ella.

Todo había ocurrido varios meses antes de esta noche, y ahora la perdía, la dejó salir de aquel salón sin resistencia, que imbécil se sentía…destruido, quebrantado por dentro… acaso…¿ todo había sido en vano?, pero algo le decía que aún no debía abandonar la esperanza de tenerla junto a el, y aún con retraso, corrió tras ella.. Quién ya, había desaparecido. Se sentó en los peldaños que daban al jardín y con esa rabia que nos da la decepción, desarmo el nudo de su corbata y desabotono el cuello de su camisa…y ahora… ¿qué haría?... la música ya acababa y él aún pensaba y se hundía en el fondo de su autocompasión… el tiempo se agotaba y ella se le iba.



Yael

sábado, 8 de diciembre de 2007

Tango Electrónico

Cerraba los ojos… sentía como la gente se movía a su alrededor… cada palabra, cada paso… todo retumbaba en su cabeza y la hacia transportarse al lugar en el que ella de verdad deseaba estar…. Quería ser otra persona distinta a la que se presentaba en ese salón.

Se sentía imagen, se sentía estatua, se sentía espectadora de lo que vivía y no personaje.

En algún momento de su vida había soñado con manipular las cosas que en su entorno giraban, ahora simplemente… sentía que giraba junto al resto de las cosas, que no era esa persona de poder que algún día pensó ser.

Una mano toco su hombro y la saco del ensimismamiento en el que estaba… Al menos alguien agradable a quien asirse en ese momento, el cual seguía fluctuando entre lo desagradable y lo agradable… gracias a Dios, esa mano que le tocaba con fuerza y delicadeza a la vez, parecía haber arreglado las circunstancias, todo con un pequeño detalle.

Sus miradas se cruzaron una y otra vez, y con un simple guiño dejo de ser estatua y comenzó a fluir, como si el parqué no existiese, como si sus pies se moviesen sobre nubes que permitían el libre albedrío de estos, un giro, una mano sobre la cintura y otra tras el cuello, que difícil era esquivar algo que deseaba con todas sus ganas… algo que no tenia la libertad de hacer, y claro que es peor eso… todo lo prohibido nos insita más, todo lo difícil nos mantiene interesados.

¡Alto!, es mejor detenerse ahí, y dejar de jugar, sus manos se posaron en las que se encontraban en su cintura y con delicadeza las aparto de ella… miro sus ojos y con una lágrima dijo adiós a sus anhelos, y tan sigilosa como entro allí, salió… nada la persiguió, fue quizás su claridad, fue quizás la pena… pero nada la siguió, y con esa misma lágrima aparto sus ideas y se arrimo a lo aceptable…

Yael

jueves, 6 de diciembre de 2007

Intento de Poema Frustrado

¡Soñar!..O larga agonía de esperanza

Mantiene tu fuego ardiendo

Te desploma su incumplimiento



El romance que mantiene con tus ideas

El romance que mantiene con tus anhelos

Te destruye o te eleva

¿Cuanto puede soportar tu cuerpo?



Lamentablemente, así me gustan las cosas

La vida como un sueño

Y aunque no soy muy amiga de la esperanza

A veces incluso le creo




Prefiero creerle que morir en batalla

Me reconocen por el esfuerzo,

Y como dicen que el esfuerzo siempre gana

¿Por que he de dejar de hacerlo?



Y aunque no quedan muchos ánimos

Y la confianza se desplome por el suelo

Aquí sigo yo con mi estandarte, la esperanza

Aquí sigo yo con mi arma, que es el sueño.







Yael