martes, 20 de septiembre de 2011

Si, así es

Es que cuando una quiere más que la otra persona, duele. Arde por dentro, la rabia, la pena, la desesperación, el miedo, la impotencia y nuevamente la rabia, como en un tagada que es todo menos agradable.

Cuando una quiere más que la otra persona, todo es cuestionable, todo tiene un final inminente y es que yo soy así, de finales inminentes, de rupturas sin retorno. Creo en la manipulación de los sentimientos, creo en poder cambiar el switch de un sentimiento, lo cual no significa que en realidad estoy podrida por dentro y añorando los tiempos mejores, siempre añoro el pasado, tengo esa curiosidad por la historia desde niña.

Cuando una quiere más que la otra persona, los suspiros son más largos, porque botan esa presión que se siente en el pecho, una carga pesada que a la hora de dormir te desvela, pero que durante el dia solo me producen deseos de dormir y olvidarme de la realidad. Pero a veces esa técnica no funciona, porque los sueños muchas veces sin ser pesadillas son crueles.

Cuando una quiere más, ese sentimiento hermoso, es horrible.

Regresando a la maldita realidad de una primavera crítica.

Si, la primavera ya llego, aunque no estemos realmente en el 21 de septiembre, ya se siente ese olorcito especial. Sin ser cursi, imagino que debe ser una mezcla de smog y flores.

La temperatura de un momento a otro cambio. Hace un mes y medio nevaba en Santiago, yo utilizaba camiseta de panty, polera, chaleco y chaqueta; sufría cuando tenía que desprenderme de toda esa capa de ropa, para reemplazarlo por un simple blusón clínico. Hoy pude salir a las 7:30 de la mañana solo con una polera y un poleron, sin pantis y calcetines cortos.

Me encanta saber que la primavera llego, pero odio saber que cada vez queda menos tiempo, y que el estrés me está consumiendo el colon, y por la misma razón, estoy tomando más remedios que mis abuelitos:

- 1 Gr de Amoxicilina

- 500 mg de Claritromicina

- 300 mg de Lanzoprazol.

- Biontransit

- Y algo llamado Nexium… o algo así. Repitiéndome el plato de los 3 primeros en la mañana y en la noche.

Estoy en ese punto del año en el que ya nada me importa, pero la verdad es que es mentira, así que tengo que luchar contra esas ganas constantes de dormir y tirar todo a la mierda.

Tengo hambre… siempre tengo hambre, maldito síndrome de abstinencia. Dejar de fumar… o en realidad fumar muchísimo menos, cuesta… cuesta justo ahora, y como dije, muero de hambre.

En estos momentos escucho una presentación clínica de mis compañeros en periodoncia… la verdad es que eso de escuchar, también es una mentira porque tengo ´puesto los audífonos y trato de desligarme de la realidad. Comienza la primavera, y aquí estoy otro año nuevamente sufriendo en estas fechas, que antes para mí, en el colegio solo me causaba muchísima felicidad.

Debo admitir que ya llevo casi 1 año y medio con el actual curso en el que estoy, y cadavez encuentro más gente nueva. Sé que yo soy la indiferente es solo que ¿Nadie se aburre?, ¿nadie se aburre de tener que convivir todo el tiempo con las mismas personas, cuando en verdad se quiere mandar a la mierda, no solo a los profesores, sino también a tus propios compañeros, pacientes y familia (y eso que ni los veo)?… entonces, sigo prefiriendo mi indiferencia que me relaciona lo justo y necesario.

Malditos antibióticos, me tienen la boca amarga… tal cual me desperté, aunque ahora, después de sentir el olorcito a primavera, todo comenzó a ser un poquito más dulce.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Es puro miedo

Es puro miedo.

Me dices que soy sufrida, creo que tienes la impresión de que me gusta sufrir.

No lo soy, pero si siento con intensidad y me expreso generalmente con mucho énfasis.

Ahora te extraño. Y he tenido mucho miedo. Como constantemente te boicoteas creo que temo un poco de tu pasado, y de todo lo que antes me decías, y alguna vez me proyectaste.

Muchas veces me he preguntado si sigues jugando conmigo, porque sí que me hiciste daño… este verano fue mágicamente doloroso… una mezcla idílica de amor venezolano. Y si sigues haciéndolo mismo conmigo, aunque me repitas vez que te lo pregunto qué ya no es así y que te de hecho, te arrepientes.

Que me necesitas me has dicho, pero yo tengo miedo de esa bipolaridad que te caracteriza. No es solo tu culpa, quizás es trauma de un previo desamor, uno que simplemente solo tenía cabida en mi mente… pero esa persona me destrozo, me quito toda seguridad, me destruyo, me hizo creer que nadie cumple. Y es que no cumplía!! , nunca… no le importaba que pasaba conmigo, no tenía presente los esfuerzos que hacia (no entiendo porque las gente promete cosas y no las cumple… para mí el cansancio no es una excusa, un compromiso es un compromiso y se cumple… salvo algo de suma importancia o gravedad); a veces siento que para ti es lo mismo… solo que tú me dices que me quieres, me pides disculpas, y me hablas con esa voz tan mamona cuando me extrañas.

Sé que como escribo en estos momentos, no es de la común forma cursi, pomposa , sofisticada a lo que comúnmente se está acostumbrado a escribir aquí, pero es tanto lo que te necesito aquí cerca que imagino que dialogó contigo (o en realidad que monologue contigo), aunque no soy capaz de decir que en parte mis miedos son causados por esa persona que detestas solo por celos… te imaginas te lo cuento?, jajaja volvería a ver tu locura y escucharía tu voz de psicópata que me asusta pero a la vez me da tanta risa…

En fin, ya me retiro… es tarde, MUY tarde.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Me haces...

Me haces daño. Con tu inseguridad que aumenta la mia.
Me haces daño porque dices que me quieres y no demuestras nada.
Me haces daño porque prometes y no cumples.
Me haces daño porque me haces soñar con falacias.
Me haces daño , poque me haces creer en un amor con un lindo futuro… cuando el presente deja tanto que desear.
Me haces daño… porque sabes como jugar conmigo.
Me haces daño porque cada beso que me das cuando sabes que has cometido un error, lo siento como una paga por mi futuro perdón.
Me haces daño, porque te quiero tanto que el odiarte momentáneamente me causa dolor.
Me haces daño porque siento que todos mis esfuerzos no valen la pena… porque siento que no valoras lo que tenemos, pese a que sabes que esto es único y que tenemos suerte de habernos encontrado.
Me haces daño porque te encanta saber que tus actos de decepción me producen daño y pena, alimentando así tu egolatría.
Me haces daño, porque gasto horas y plata y pensamientos y energía y momentos solo para verte y estar contigo y ser feliz una noche creyendo que te iba a tener para mi… y solo llegas por 30 minutos.
Me haces daño… porque pones a prueba en todo momento mi paciencia.
Me haces daño porque cada detalle lindo que tienes, es 1 vez cada 3 meses o algo así, y yo intento tener un detalle lindo para ti, una vez al día desde que tengo lo que sea que tenga contigo.
Me haces daño... porque solo por ti he llorado de amor, de rabia, de felicidad y de decepción.
Me haces daño, porque cuando siento que estoy viviendo un sueño, de un momento a otro me recuerdas que esto se puede convertir en un infierno.
Me haces daño, porque no me cuidas si yo no voy donde estas tu.
Me haces daño porque cuesta mucho que tu llegues a donde yo estoy.
Me haces daño porque siento que ya no me quiero, y que todo mi amor es por ti… que ya no queda nada para mi… y yo me amaba.
Me haces daño, porque constantemente me dices que soy increíble, pero me haces sentir que no valgo la pena, ya que tu y tus pocas acciones no demuestran nada.
Me haces daño.
Me haces daño, y pese a eso te amo tanto que siento que el corazón me va a estallar.
Y es cierto, esta noche no te quiero. Así como lo oíste te lo vuelvo a repetir, esta noche no te quiero, y mañana tampoco… hasta que te duela, hasta que sientas que me puedes perder… hasta que te des realmente cuenta de que me necesitas y no me lo digas por decir, por hacerme sentir bien, por hacerme sentir culpable de la pena que supuestamente te estoy haciendo sentir.
No quiero saber de ti aunque me duela. Aunque sea hasta que estas lágrimas se sequen, y me deje de doler todo lo que me duele saber que nuevamente jugaste conmigo y mis sueños y mis esperanzas y mis ilusiones y mi todo.
Chao.

Pena.

Hace tiempo que no escribo desde el sentimiento de la decepción.

La gente tiene esa extraña impresión de mí, de que las cosas no me llegan, que soy dura como una piedra, que todo es indiferente, que algo me puede afectar, pero nunca herir hondamente.

Cuando los sueños se van volviendo pesadas cargas, vale la pena seguir con ello?... quizás el dolor de perder ese sueño sea momentáneo, dure un par de meses, quizás incluso un par de años… pero qué es más terrible?, sufrir por siempre para mantener ese sueño , o lo otro?

Esta noche escribo, desde la rabia, la decepción, el acúmulo de emociones que me producen esas ganas de vomitar. Porque mi única gran vía de escape, de lo que estoy viviendo… lo único que me hace sentir que por fin estoy plena, no está, se fue, me decepciono, y dejo ese extraño vacío… con la seguridad de un perdón de mi parte, porque se supone que soy más dura que una roca.

Tengo pena.