Es que cuando una quiere más que la otra persona, duele. Arde por dentro, la rabia, la pena, la desesperación, el miedo, la impotencia y nuevamente la rabia, como en un tagada que es todo menos agradable.
Cuando una quiere más que la otra persona, todo es cuestionable, todo tiene un final inminente y es que yo soy así, de finales inminentes, de rupturas sin retorno. Creo en la manipulación de los sentimientos, creo en poder cambiar el switch de un sentimiento, lo cual no significa que en realidad estoy podrida por dentro y añorando los tiempos mejores, siempre añoro el pasado, tengo esa curiosidad por la historia desde niña.
Cuando una quiere más que la otra persona, los suspiros son más largos, porque botan esa presión que se siente en el pecho, una carga pesada que a la hora de dormir te desvela, pero que durante el dia solo me producen deseos de dormir y olvidarme de la realidad. Pero a veces esa técnica no funciona, porque los sueños muchas veces sin ser pesadillas son crueles.
Cuando una quiere más, ese sentimiento hermoso, es horrible.
1 comentario:
Pff la verdad cuando se ama más!! es lo peor pero pero pero
pero pff al menos son algo...y quizás llegue el momento que la otra parte sienta lo mismo!!!
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