domingo, 26 de septiembre de 2010

A fire burns
Water comes
You cool me down
When I'm cold inside
You are warm and bright
You know you are so good for me yeah..
With your child's eyes
You are more than you seem
You see into space
I see in your face
The places you've been
The things you have learned
They sit with you so beautifully yeah...

You know there's no need to hide away
You know I tell the truth
We are just the same
I can feel everything you do
Hear everything you say
Even when you're miles away
Coz I am me, the universe & u

and Just like stars burning bright
Making holes in the night
We are building bridges

You know there's no need to hide away
You know I tell the truth
We are just the same
I can feel everything you do
Hear everything you say
Even when you're miles away
Coz I am me, the universe & u wow

Am the universe & u wow

When you're on your own
I'll send you a sign
Just so you know
I am me, the universe & u

the universe & u
the universe & u

I am the universe & u



viernes, 10 de septiembre de 2010

La Decepción Más Esperada.

Primero Darte Cuenta, Luego Aceptarlo, Luego Entenderlo… Para Después, Despedirse. Proceso espantoso. Doloroso, lleno de ira y decepción.

ES TAN ENREDADO, TAN COMPLEJO, QUE NO PIDO ENTENDIMIENTO, SOLO… DEJARLO TODO, PARA LUEGO, DESAPARECER Y VOLVER A EMPEZAR.

Y me hace pensar… ¿Qué ha sido realmente real? No, no estoy pasando por uno de mis bajones emocionales, la primavera ya llego, aquí ni la lluvia, ni el frío, ni los días grises me están afectando. Lo que realmente me esta jugando en contra, es darme cuenta de todo el tiempo que he perdido jugando al amor.
Creo que es el sentimiento más injusto que D-os nos pudo haber regalado o quizás para mí lo es.
Te vuelve egoísta, ciega, celosa, impetuosa, desbaratada… y lo peor, es que todo eso se toma normal, como una especie de “regalo”. Y es que nunca he vivido esa emoción como me la enseñaron, nunca he sido correspondida, y duele estar enganchada hasta la punta de los pies de alguien que con suerte se da cuenta de todo lo que hiciste `para que fuese feliz, aunque fuese por solo unos breves minutos.
Hoy recuperada de todo eso, con un año y medio de madurez en el cuerpo. Con un par de meses de crecimiento espontáneo, en donde todo lo que creía que estaba mal, hoy se convirtió en algo moralmente correcto, y lo que yo creía correcto, es la cosa más extraña que podría esperar que ocurriera en estos momentos, les puedo decir que creo que el amor es una mierda. O que quizás simplemente no esta echo para mí.

I'll be your dream
I'll be your wish
I'll be your fantasy.
I'll be your hope
I'll be your love
Be everything that you need.
I love you more with every breath


Quizás haberme recuperado de ese amor, fue lo que acabo con una parte de mi inocencia, y me hizo comprender que los cuentos de hadas no existen.
Doy las gracias de todas maneras. Me dejó muchas veces sin sangre en las venas, pero a la vez, me enseño a entregar el alma entera.
Es un egoísmo especial. Te encierra entre el objeto de tus emociones y tú… pero a la vez, es altruista con quién se ama. Altamente adictivo…altamente autodestructivo.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Rouge

Al costado de sus ojos, se escribía el pasar del tiempo…arrugas que marcaban los sucesos de su vida… algunos tristes y complejos, pero la gran mayoría era el resultado de la felicidad con que enfrentaba los días.

Su pelo cano se encontraba siempre recogido en su tan ordenada moña… ningún pelo anarquista se escapaba de este, demostrando sin querer, la disciplina con la que regía su vida. Su cara ya había perdido la gordura innata de la juventud, y su boca, al igual que los bordes de su cara, también tenía las marcas de su vida, representados con una singular belleza.

Esa mañana había despertado con la extraña certeza de que moriría. Es raro… la gran mayoría de las personas, le temen a la muerte…ella siempre estuvo tranquila respecto a ese tema… no sentía miedo, ni pena... si, mucha ansiedad. Años atrás había comenzado a escribir sus miedos y malos recuerdos, para ir guardándolos en un baúl… según ella, era su forma de alejar lo negativo… según yo, era su forma de ordenar las ideas. Al levantarse de su cama, comenzó a ordenarlo todo… a dejar las cosas dispuestas para su partida…-”nunca fui una carga cuando viva y eso pretendo mantenerlo hasta el último día”- ese era su pensamiento, siempre independiente… siempre valiente.

Le escribió una carta a cada uno de sus hijos, las cuales dejo en la habitación de cada uno… hizo unas llamadas, para que fueran a verla al día siguiente, dejando en cada contestadora un mensaje lleno de amor. Limpio la cocina como siempre lo hacía…y al llegar la tarde, comenzó a hacer más conciente aún, el echo de que ese día se despediría de todo lo cotidiano.

El atardecer siempre había sido su momento predilecto del día… y con ese atardecer, se iría. Subió a arreglarse a su baño… lavo su cara con delicadeza, y se miro al espejo… -“Al final todo resulto bien…gracias Dios”- Dijo con una tranquila expresión en su rostro. Cambio sus ropas, por su vestido predilecto… uno azul rey con pedrerías… el mismo que años antes de ese día, le regalase su marido, al enterarse que sería papá por primera vez; y uso los mismos zapatos que eligió en ese tiempo para su atuendo. Busco entre todas sus pinturas ese rouge especial… ese que utilizo, la noche en que conoció a su esposo… el mismo con el que se caso…el mismo con el que celebró cada victoria de sus hijos… el mismo con el que despidió a su gran amor… y ahora, con esa última postura, le daría fin a su uso, como a su vida… como si ese rouge hubiese sido fabricado especialmente para ella…

Bajó al comedor, y coloco en su tocadiscos, su disco predilecto… -“ya casi era hora”- recorrió por última vez su hogar y se sentó en la terraza… -“que hermoso era el paisaje”- Todo estaba teñido de colores pasteles, los cerros, el bosque, el lago, su casa y ella… El sol poco a poco desaparecía, y luego que el cielo adquirió ese tono lila, ella cerró los ojos esbozando una sonrisa, y pensó…-“pronto estaré contigo”- y así como se oscurecieron los cerros, el bosque, el lago y su casa… ella se oscureció. Y ahí quedo su cuerpo posado con la más sincera expresión de tranquilidad… las manos cruzadas sobre sus piernas y una tibia brisa rodeándola…cuando el tocadisco comenzó a interpretar una nueva canción… ella ya llevaba varios minutos en el silencio.
Yaelita

El Vendedor Enamorado ( 3 meses desde que se escribio)

“Miré sus ojos y el corazón pareció detenerse de golpe. Nada interrumpía la conexión formada pese a todos esos metros que nos separaban, despertando el mutuo deseo de contacto entre dos pieles tan diferentes.” Ese tipo de cosas leo siempre, mis amigos dicen que soy un enamorado del amor que ya no existe, pero pese a eso, a mi me gusta creer que aún queda gente que siente como lo hago yo.
Todas las mañanas me ubico con mi carro a la salida del metro. En el vendo de todo: Leche, yogurt, barras de cereal, papas fritas, chicles…y algunas cosas más.
Salgo de mi casa a las cinco de la madrugada, cuando aún está todo oscuro y el piso empieza a adquirir ese tono blanquecino producto de la escarcha invernal. Saco mi pequeña tienda rodante a la calle, coloco sobre mi cabeza el gorrito de lana del Colo-Colo que me dio mi sobrina para la navidad, y comienzo a pedalear.
Un par de veces han estado a punto de chocar mi pequeño capital, y con algunos movimientos rápidos he logrado salvar mis cosas y mi vida.Una sola vez quede malherido, un auto no freno a tiempo, y por lo resbaloso que estaba el piso me paso a llevar a mi y mi carrito. A ese maricón no le importo, yo creo que quizás le dio miedo, así que sin detenerse, siguió su camino y me dejó a mi tirado con la mitad de mis leches derramadas y un brazo roto. A veces, cuando ando positivo pienso, que son los riesgos que yo elegí correr por llevar una vida honrada. Los que se dedican a carterear a las personas, son esos pobres infelices que perdieron toda esperanza.
Hace cinco meses se inauguró un nuevo edificio de oficinas, a media cuadra del metro. Hace cuatro meses que sueño con la misma persona, todas las noches. No se como se llama, nunca le he preguntado, siempre llega apurada a comprarme lo mismo. Como ya conozco que me pedirá, le tengo las cosas apartadas para que no llegue atrasada a su trabajo. Una barra de cereal, un yogur de frutilla y unas galletas de coco. Siempre es la misma dinámica. Apurada taconea hasta mi puesto, me sonríe agitada, colorada por subir rápidamente las escaleras mecánicas, le paso las cosas que me pide, me paga con el dinero justo, se despide con un “hasta luego” y cruza la calle que nos separa a la máxima velocidad que puede lograr con sus zapatos y el peso de la cartera, que hace que se curve hacia la derecha.
Hoy decidí cambiar un poco la rutina, le quiero hablar, cruzar más palabras que un “buenos días y hasta luego”.
Son las siete y media de la mañana, y ya llevo una hora de trabajo. No puedo dejar de mirar la escalera mecánica del metro, pese a saber que aparecerá en quince minutos más. Estoy ansioso, siempre he sido tímido, la verdad es que nunca he tenido mucha llegada con las mujeres. No puedo piropear en la calle, se me traba la lengua antes de hacerlo y empiezo a transpirar demasiado si cruzo una sonrisa con una mujer.
Debe de estar por llegar, ya va a aparecer. Quizás venga con ese traje azul que hace resaltar sus ojos claritos, o tal vez con ese rojo que combina perfecto con el tono de sus labios. Talvez incluso estrene uno nuevo. ¿Quién sabe?,pero... Ya tiene que estar por llegar, yo lo se.
¡Ahí está!, se acerca lento, es extraño.
- Buenos días- Le digo yo, mirándola a los ojos, creo que algo le pasa.
- Buenos días, quisiera…
- Una barra de cereal, un yogur de frutilla y unas galletas de cocos.- Le digo con un tono amistoso, no vaya a pensar que soy alzado, o algo así.
Ella me sonríe, y por primera vez en tantos meses, me mira.
- Sí, eso por favor
- Le puedo decir algo señorita?- Le pregunto. Mi corazón no para de palpitar.
- Si, dígame – Ella busca con tranquilidad las monedas. Me extraña que sea así, por vez primera en mi vida, las cosas me están saliendo como deben.
- Tiene cara de cansadita, le pasa algo?, no es que sea metiche, pero es primera vez que la veo así, Ud. Siempre se ve con tanta energía.
- Cómo se llama Ud?- Me pregunta seria, parece que mi comentario le ha sentado mal.
- Pablo señorita, disculpe si le molesto la pregunta.
- No Pablo, no me molesto, es solo que…
- ¿Si señorita?- No me gusta como están sus ojos, hinchados. Seguramente un imbécil la hizo llorar.
- Bueno Pablo, Ud ya es parte de mis mañanas, así que supongo que también me tengo que despedir de Ud.
- No entiendo bien a que se refiere.
- Me llamo Andrea.
- Un gusto señorita.- Pensé que se llamaría Claudia, o Anita, no tiene cara de Andrea.
- Oiga Pablo, me podría tutear?, si me trata de Ud, me siento mucho mayor de lo que soy.
- Solo si tú me tuteas también.- No puedo creer que este hablando de tu a tu, quizás, si todas las mañanas hablamos como hoy, después me atreva a invitarla a salir. Quizás a ella no le importen las diferencias.
- Bueno Pablo, así será.- Me sonríe con tristeza. Necesito saber que es lo que le pasa.
- Andrea, no me has dicho que es lo que te pasa.
- Hay Pablo, como te decía. Ya eres parte de mi vida diaria, y hoy me he detenido un rato más aquí para despedirme.
- Se va de…
- Pablo, tutéame.
- Te vas de vacaciones?
- Ojala así fuera, pero no.
- Entonces?, Te despidieron?
- No, renuncié.
- Renunciaste?, y eso porque?.- ¿Renunció?, pero como que renunció?, significa no volverla a ver. Quizás logre averiguar a donde se cambiara, donde esta su trabajo nuevo, y así yo… quizás pueda trabar por ahí… o talvez, pueda pedir su numero, para poder hablar…
- Por problemas personales… debo salir de la ciudad- Su ojitos están tristes… debe salir de la ciudad…y ahora qué?
- Usted no me conoce en realidad, pero quizás le sirva conversar con alguien, desahogarse un poco, conozco un café por aquí cerca…
- Hay Pablo, gracias, pero ahora tengo que ir a buscar mis cosas a la oficina, de verdad no te preocupes.
- Ud. Sabe que yo… Tu sabes que yo siempre estoy aquí, espero a que vayas.- Dime que si vamos, por favor…dime que sí.
- Bueno, nunca un café a matado a alguien no?, pero no hablemos de eso, no quiero pensar en eso.
- Hablemos de lo que quieras entonces.
- Aquí tienes la plata.
- No te preocupes por eso.
- Acéptala, tú pagas el café después.
- Bueno.- Me río y estiro mi mano. Rozo la suya. Es tan suave y tan tibia. No puedo creer como es que llegue a este extremo. No puedo dejar ir esta posibilidad.
- Ya, yo creo que en unos veinte minutos más, nos encontramos aquí. No son muchas cosas las que tengo. Pero, el protocolo… tu sabes.
- Bueno, como te dije, aquí estaré.
- Hasta luego.
- Hasta luego.

Ella me hablo, acepto mi salida, y me dijo que estaría en veinte minutos más. ¿Quién dijo que los sueños no se cumplen?, me gusta que camine relajada. Se ve tan bien esperando que cambie el semáforo. Me gusta verla cruzar la calle. Se está demorando mucho, ¿acaso no ha visto el auto rojo?, Cruza más rápido, ¡cruza!.
- ¡Andrea, el auto! ¡¡¡El Autooooo!!!!

Yael Muldman