Hace tiempo que no escribo desde el sentimiento de la decepción.
La gente tiene esa extraña impresión de mí, de que las cosas no me llegan, que soy dura como una piedra, que todo es indiferente, que algo me puede afectar, pero nunca herir hondamente.
Cuando los sueños se van volviendo pesadas cargas, vale la pena seguir con ello?... quizás el dolor de perder ese sueño sea momentáneo, dure un par de meses, quizás incluso un par de años… pero qué es más terrible?, sufrir por siempre para mantener ese sueño , o lo otro?
Esta noche escribo, desde la rabia, la decepción, el acúmulo de emociones que me producen esas ganas de vomitar. Porque mi única gran vía de escape, de lo que estoy viviendo… lo único que me hace sentir que por fin estoy plena, no está, se fue, me decepciono, y dejo ese extraño vacío… con la seguridad de un perdón de mi parte, porque se supone que soy más dura que una roca.
Tengo pena.
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