viernes, 26 de septiembre de 2008

Memorias

En algún lugar leí, que: “Incluso los momentos más difíciles, se vuelven bellas memorias al final”
Se puede decir que… yo tengo muchos recuerdos, algunos duros, otros totalmente suaves… como sueños.
Todo para mi tiene importancia… todo deja huellas.
Cosas que para mí, en su momento, parecieron debilidades, hoy los veo como lindos momentos donde adquirí experiencia.
El primer cigarro bajo una tarde de lluvia, la primera curadera en una noche iluminada solo por las luces de la ciudad que se extendían bajo mis pies y los de mi amiga… el primer concierto, la primera falla académica.
Las primeras frustraciones, los veranos escogidos y los obligados.
Mirando hacia atrás, tengo esos momentos atesorados en mi corazón.
Los días de lucha por pasar ramos, y desvelos de estrés y estudio, ahora no son más que recuerdos de risas y llantos grupales junto a personas que vivían lo que yo bajo sus puntos de vista… personas que han seguido sus propios caminos, y que le han dado sentido por si mismos a las cosas que han vivido.
Creo que muchas veces, atrase decisiones importantes o esquive cambios de rumbo, por miedo a malos recuerdos… ahora creo que simplemente hay que seguir a delante, las percepciones al final siempre cambian y todo queda guardado como una reliquia, a veces poco pulida y otras veces, con ese brillo encantador.
La trascendencia se deja con pequeñas marcas y detalles, demostrándose así que todos somos importantes en algún momento.
Al final, los que se quedan contigo, no son los que terminan una etapa al mismo tiempo que tu, o en el mismo lugar… al final, los que se quedan contigo, son esas personas que parten una etapa nueva, recordándote y teniéndote presente, aunque sea con pocas vivencias; y que están dispuestos en algún momento, a seguir haciendo más memorias a futuro, junto a ti… pese a las distintas direcciones que todos escogemos.
Yael

2 comentarios:

Daniel Colodro dijo...

No se si los momentos más difíciles se convierten en memorias bellas, pero si puedo asegurar que muchos momentos si lo hacen... y también sensaciones, olores, sabores, pensamientos, sueños... esos recuerdos nos configuran tal como somos, nos hacen ver el mundo a nuestra manera y actuar como actuamos.

Está claro que las memorias que uno más aprecia son aquellas que, finalmente, te marcan de por vida, cambian tu mundo... no necesariamente son bellas (aunque, después de todo, ¿qué es la belleza?), pero sin lugar a dudas son las que uno recuerda si no con más cariño, con una cierta "obligación" (no es la mejor palabra, pero no se me ocurre otra), ya que te marcaron de tal forma que tu vida se basa en ellas.

Obvio, también están esos recuerdos que se quedan para siempre en nuestra memoria por su belleza, como las alegrías grupales, las "aperturas de corazón", los conciertos, o simplemente juntarse a conversar con la gente que uno quiere. Esos son los que uno más quiere recordar.

Uf, que manera de extenderme, creo que este post vale por todos los demás que no te escribí :P (nah, mentira, cada palabra es irreemplazable).

Cuídate mucho, nos estamos viendo.
Besos!

Joer dijo...

Oli prima, pasé a saludar, a decirte que te quero y a remasticar tu reflexión y comentar que, muchas veces, y dado que presentaste la analogía de "acompañar en el camino", puedo recordar haber sido yo misma quien hizo tropezar a los que fieles me seguían (un par de veces), haberlos espantado por paranoia persecutoria, por magalomanía, e incluso haberme sentido tan tan acompañada, haber hablado horas y horas sobre mi y mi pequeño mundo y al dar vuelta la cabeza darme cuenta que no había nadie ahí, o en el mejor de los casos, que sí hubo pero se aburrió y se fue sin decir palabra.

Shaná tová uMetuká =B