¡Oh Dios!... como los extraño, como los extraños, y ustedes tienen la culpa, haciéndome volver a mi vida, a mi cotidianidad por poco tiempo, y dejándome partir nuevamente… con las costumbres del año olvidadas en el tintero de mi vida, aun no escrita y solo parafraseada en breves relatos que muestran de forma casi totalmente borrosa, los rasgos reales de lo que me toca vivir y de los que es mentira.
Oh Dios… los extraño, y no hay nada que hacer contra eso.
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