Ayer caminando, tenía planeado como comenzar el ya clásico post de año nuevo.
Tenía elegida las palabras y el orden ideal para esto… pero creo que es mejor improvisar, porque de eso trato el año que ya se despide, de pura improvisación.
Para ser feliz, a veces hay que tomar decisiones radicales, dejar cosas atrás, tomar riesgos, negociar con uno mismo y con los demás.
El 2010 trato de eso, de aprender a dejar atrás las cosas que te atan, y no te dejan ser uno mismo… hablo del 2010 en estas líneas, porque ese año desencadeno el 2011 que comenzó mucho antes de los esperado, mucho antes del 31/1 , comenzó con un cambio de vida que entre comillas fue planificado y entre comillas inesperado. El 2010 me permitió perdonar… lento, pero fuerte. Significo cerrar puertas, abrir ventanas, ventilar un poco lo que yo conocía como vida. Me ayudo a poner un poco de orden a mi caos interno, ese que no dejaba fluir mis necesidades, mis verdades, mis ideales y mis sueños. Logré conectarme y entenderme, aprendí quien quería ser y como quería vivir mi vida.
El 2011 fue intenso, me enfrente a cosas nuevas que jamás creí enfrentar.
Descubrí lo que es el amor. Distinto a como lo enseñan. No es solamente sentir mariposas en el estómago, saltar entre nubes rosadas y un mundo lleno de felicidad. Amar a alguien es mucho más que eso, es tomar un riesgo. Aprendes a ser trasparente, a preocuparte más haya de una llamada telefónica o una palabra de aliento, la preocupación abarca incluso tus sueños, tus planes de futuro, dejas de ser una única persona… no es solo tu vida y nada más… tu vida involucra otra vida, tus decisiones afectan a alguien más. Te vuelves consiente de tu persona.
Amar a alguien es tirarse con todo a la piscina, es sincerarse, es querer crecer, querer ser mejor, querer ser digno de esa confianza que te dan. No es solo sentimientos buenos, el amor es todos los sentimientos, es la pena y la alegría, el orgullo y la decepción, la paz y la rabia. Es aprender a equilibrar… a llorar, a gritar, a reír… es todo. Es sentirse parte de algo y de alguien, es sentirse completo cuando esta esa personas a tu lado, compartiendo contigo los miedos y momentos de alegría.
Eso me trajo el 2011, aprender de nuevo… improvisando. El año más intenso de mi vida… el más lleno de todos.
El 2011 me hizo madurar. Estoy un poco más tranquila, sin perder la chispa. Igual de soñadora, pero con los pies un poco más en la tierra. Me hizo sentir la necesidad de proyectarme mucho más que mi simple sueño de una casa solitaria en el sur y el perro al lado como compañía.
Entendí que en mis manos esta el poder de sanar a alguien, o de perjudicar a una persona… me dio criterio…¡ Y a cuantas personas le falta criterio!.
Hay que hacer las cosas bien, teniendo la conciencia de que todo lo que hagas afecta a alguien más, sea lo que seas… dentista, medico, ingeniero, abogado, técnico, artista. Hacer el bien es hacer el bien, y punto no hay más discusión.
Espero que este 2012, todos podamos hacer el bien, vivir con respeto, concretar proyectos, ser felices, dejar los miedos atrás, las desesperanzas transformarlas en un motor de cambio… a fin de cuentas, el mundo se mueve por pequeños cambios, y yo estoy más feliz que nunca de haber decidido cambiar.
¡Muchas felicidades a todos en este 2012!
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