Malditas hormonas… siempre jugándonos chueco. Y cuando hablo de ellas me refiero a las femeninas… nada de Testosterona aquí.
Se meten con tu personalidad, pensamientos, sentimientos y ahora, ¡más encima!, con tu peso.
Van y vienen por el torrente sanguíneo, y fluctúan como una marea.
A mi me afectan… si, así es, lo admito soy totalmente mina para mis cosas… antes no lo era… estas desgraciadas rara vez me influían, pero ahora, en este último año, andan vueltas locas, no hay nadie ni nada que las controle. Ahora, me emociono con los partos y le ando sonriendo a los cabros chicos… ¿Cuándo antes? ¿En que momento dejé de no querer tener hijos ha ser tan niñetera?.. noo… ahora me proyecto con un marido y tres hijos o bueno… incluso cuatro; paseos familiares… una casita en el sur y un 4x4 bien rudo que me permita andar en cualquier tipo de terreno con mis crios. ( Si, lo se… ocupe la palabra crios).
Hormonas… ¡Puaj! Como las odio… de pasar a tener un abdomen plano sin esfuerzo, ahora tengo que rendirle homenaje a las dietas… todo porque su influencia en mis depósitos de grasa cambio.
Y así, suma y sigue… ¿¿que hay de bueno con ellas??... Son unas chuecas, a veces pasan totalmente desapercibidas y otras veces dejan estragos…
Lo que más me cargan de ellas, es que me vuelven completamente irritable… todo me da pena, lo que me hacen, lo que no me hacen, lo que me dicen y lo que no… si me miran feo o si no me miran, y de repente de la nada, me dan ganas de darle amor al mundo… y me rio como nunca, y luego… de nuevo el bajón, en fin… al principio estorban y después , de a poco y con paciencia te acostumbras a su existencia en tu organismo…y creces con ellas… o más bien, te hacen crecer…
Pero bueno… sin ellas, no seríamos mujeres ¿no?... y harto increíble que somos nosotras…
1 comentario:
lo curioso de las hormonas que tanto odias, es que son capaces de volver loco a un hombre en un abrir y cerrar de ojos.
en fin!
saludos yaelita!
Publicar un comentario