No era la primera vez que se veían… de echo, un par de años atrás, todos los días se encontraban a la misma hora, en el mismo lugar y se dirigían juntos al mismo destino… pese a eso, nunca se hablaron, ni se sonrieron…si, algunas veces se rozaron. Era una rutina que hacía de su mutua compañía, algo tan diario, que no llamaba en lo más mínimo la atención de los dos… pero como se menciono, de eso ya pasaron años.
Ese día fue distinto… El estaba vestido con un terno gris, camisa blanca y corbata celeste, que podría llamar la atención, pues rozaba el punto entre lo estridente y la sobriedad. Ella vestía una tenida bastante normal…unos pantalones de tela, un chaleco algo ajustado, nada recargado, pero en vez de las zapatillas que antes eran parte diaria de su vida, había tacones y un maletín a juego, en vez de la roñosa y parchada mochila.
A la salida del café que ambos frecuentaban, chocaron…
El entraba.
Ella salía.
El la miró, y le pareció reconocer a alguien.
Ella lo miro, y supo perfectamente quién era y le regalo una sonrisa.
El se quedo helado…le devolvió la sonrisa de forma débil, un poco avergonzado y siguió su camino.
Ella se dedico a recordar sus años de metro y vagón diario.
El se quedo forzando la memoria para tratar de recordar que era lo que había olvidado.
Ella deseo encontrárselo de nuevo.
El recordó y dejo escapar un suspiro… claro que la recordaba… todos los días, el mismo vagón, la misma hora, la misma salida y un choque mensual de frente como el ocurrido recién... para el nunca fue real el echo de que ella pasara desapercibida, simplemente la timidez le ganaba…”un estudiante con espinillas no era nada atractivo”.
Ella seguía sumergida en su memoria, con una gran rabia que se acumulaba… ¿por qué nunca le hable?... sin duda, para ella, él tampoco pasaba tan desapercibido .
Ella y El, comenzaron a encontrarse “por casualidad” a diario en ese café…pero… aún esperan a hablarse…
1 comentario:
Buen ritmo. Cuida la ortografía. Sigue escribiendo. Sigue siendo honesta. Agrada eso.
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