sábado, 8 de mayo de 2010

Fragmento del Taller

La vida está llena de matices… y de coincidencias… quizás fue una coincidencia que 5. [El Bolero ] del compositor francés Maurice Ravel , fuese el ritmo ideal para marcar el final de la noche.

Dieron la luz verde, y el Nacho puso primera… primera y última vez que lo haría. Un bus choco el auto por el lado derecho de este, doblando el metal del capó como una hoja de papel. La parte delantera había desaparecido. Dieron tres trompos perfectos que los dejo al otro lado de la calle, detenidos gracias a un poste que doblo a la perfección al auto, justo a la mitad.

Había escuchado que antes de morir, uno ve pasar la vida completa por delante de sus ojos… aquí las cosas fueron distintas… todo comenzó a moverse lentamente.

El cuerpo de la Cata parecía de goma, su cabeza y cuello pese a seguir conectados al resto del cuerpo, seguían su propio camino, totalmente opuesto al conjunto...y pese a eso, coincidían en un sonido muy singular.
La cabeza del Nacho, describió una trayectoria similar a la de la Cata, solo que este, para darle algo más de dramatismo a lo que allí acontecía, no encontró nada mejor que ir a dar contra el vidrio de su izquierda, que extrañamente no se había roto al momento de lo colisión. Al parecer, murió instantáneamente.
Roberto producto de la fuerza con que el auto giraba, y por ir en el medio del asiento trasero, se elevo de donde estaba… parecía levitar… era casi como ver pasos ligeros de un bailarín de ballet, salvo por un detalle… los bailarines no atraviesan parabrisas con la gracia con la que Roberto lo atravesó…
Los vidrios se demoraban en salir de tan peculiar cuadro…Era una especie de lluvia multicolor a manera de fuegos de artificio…en otra situación hubiese parecido fascinante, en esta, era horrorosa.
El cuerpo de Francisca en algún momento, había decidido seguir el de Roberto, pero prefirió cambiar de rumbo…encontró poco original tener el mismo destino. Decidió a última hora…decorar el tapiz gris del auto con un rojo intenso…Es así como con la ayuda de Sofía… Las gotas de sangre parecían grandes rubíes diluidos que se estrellaban, no solo contra los asientos… si no, contra todo lo que estuviese al alcance. Sus cabezas se habían golpeado de tal forma, que una cantidad de sangre provenía de un cráneo fracturado en ocho partes, el resto, de la mitad de una mandíbula que se perdió entre los miles de fierros.
Y mientras todo esto ocurría, el conductor del bus había despertado de la somnolencia que lo dominaba, y apretaba el freno que logro parar la máquina a varios metros, lejos de lo que antes era un auto, y ahora, solo un pedazo de chatarra.

Dicen que los vegetales no sueñan, pues las personas en este estado… no presentan “REM” en el encefalograma. También dicen que están en un completo silencio, pero yo… yo sigo escuchando el soundtrack de ese día… hora tras hora sin la opción…de poder avanzar.

Yael

1 comentario:

Luna Roi dijo...

Tan gráfico todo... pavor al volante. La vida detenida en un instante por siempre.

Bien escrito!

L.