No eras más que el reflejo de tu sentimiento echo pluma
Vociferando a trazos limpios esos pensamientos
Eras pasión, eras lujuria, eras Benedetti.
Tú y tu firma única de palabras infinitas.
El autor de la vida de muchos.
El de la temática típica pero original.
El de las palabras ajadas por el uso, pero que le devolvía la novedad.
Te fuiste hace tan poco, aún muchos te lloran.
Yo no te llore… cuando escuche sobre tu muerte, sepulte la noción del echo, y me espere para dedicarte unas palabras… No quiero despedirte con uno de tus poemas, quiero despedirte con las cosas que despiertas en mi, quiero recordarte con tu irreverencia al escribir… o con la ternura con la que nos tratas.
Adiós Benedetti, continúa en el cielo con la labor que aquí tenías… esa labor de utilizar el místico amor, con diferentes matices.
Yaelita
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