domingo, 10 de mayo de 2009

EL Güatón:


Siempre me han dicho, que soy igual a mi padre…que tengo sus ojos, y la risa a flor de piel como él, las manos parecidas (para mi gran desdicha)… y para quienes lo conocen, un sentido del humor muy similar. Pese a que no vivimos juntos desde que tengo 3 años… la gran mayoría de mi gestos, son los que tiene él… demostrando que la fuerza de la genética influye hasta en los más mínimos detalle.

Si, el “guatón” es mi mejor amigo… porque no solo nos reímos juntos de las cosas tristes de la vida… si no que también conversamos y divagamos sobre esos detalles, que no a muchas personas le llaman la atención, pero que para nosotros dejan de ser detalles y se convierten en un tema tan importante, como lo es el Transantiago para algunas personas.

Recuerdo que cuando tenía unos 6 años… Me iba a buscar a La Serena, para pasar mis vacaciones de invierno en Santiago. Me hacía jugar con el a “los ases de la carretera”…solo para que no lo molestara con el tan famoso: “Papá…¿Cuánto falta?”… Cuando veía acercarse la tan exasperante pregunta, me pasaba un casco imaginario y aceleraba, pasando lo autos bien rápido, subiéndole el volumen al casette que tanto me gustaba… el casette de The Doors (siendo quizás ese, mi acercamiento a la buena música), y haciéndome prometer que no le contaría de nuestras aventuras a mi mamá… obviamente que por lo mismo, se gano varios partes… los cuales se los trataba de sacar, diciéndome que le hiciera caritas al señor carabinero… algunas veces funcionaba… y otras tantas, no.

Su gran plato… es el pollo asado con palta molida…pese a que se lee un plato bastante fácil de realizar, solo a él le queda como a mi me gusta…

El gordo me enseño que en la vida, los duelos se viven llorando, esperando de forma paciente a que el corazón se cure con el tiempo… pero siempre creyendo que se puede volver a ser feliz. También que la risa, no es sinónimo de cosas tontas, si no más bien, una herramienta para luchar contra las cosas que nos dañan o duelen… y que al momento de sentir, no hay reglas de cómo expresarlo.

Hey papito, te quiero aunque me babees, me quites la comida del plato y me bolsees los cigarros… porque al fin y al cabo, se que sea la hora que sea… siempre estarás ahí para sacarme una sonrisa, secarme las lágrimas y darme un abrazo.

Tu hija que te adora.

Yael

1 comentario:

G A Ñ A Ñ O dijo...

Me dejo pensativo y en realidad con pena analizando mi situación, bakan que tenga recuerdos y vivencias tan cercanas =). Lo que es yo hay casi mucho hielo entremedio...aveces pienso que es mejor ser amigo primero, antes que hermano/a mayor o padre y por sobretodo saber jugar.

saludos