
Siempre me han dicho, que soy igual a mi padre…que tengo sus ojos, y la risa a flor de piel como él, las manos parecidas (para mi gran desdicha)… y para quienes lo conocen, un sentido del humor muy similar. Pese a que no vivimos juntos desde que tengo 3 años… la gran mayoría de mi gestos, son los que tiene él… demostrando que la fuerza de la genética influye hasta en los más mínimos detalle.
Si, el “guatón” es mi mejor amigo… porque no solo nos reímos juntos de las cosas tristes de la vida… si no que también conversamos y divagamos sobre esos detalles, que no a muchas personas le llaman la atención, pero que para nosotros dejan de ser detalles y se convierten en un tema tan importante, como lo es el Transantiago para algunas personas.
Recuerdo que cuando tenía unos 6 años… Me iba a buscar a
Su gran plato… es el pollo asado con palta molida…pese a que se lee un plato bastante fácil de realizar, solo a él le queda como a mi me gusta…
El gordo me enseño que en la vida, los duelos se viven llorando, esperando de forma paciente a que el corazón se cure con el tiempo… pero siempre creyendo que se puede volver a ser feliz. También que la risa, no es sinónimo de cosas tontas, si no más bien, una herramienta para luchar contra las cosas que nos dañan o duelen… y que al momento de sentir, no hay reglas de cómo expresarlo.
Hey papito, te quiero aunque me babees, me quites la comida del plato y me bolsees los cigarros… porque al fin y al cabo, se que sea la hora que sea… siempre estarás ahí para sacarme una sonrisa, secarme las lágrimas y darme un abrazo.
Tu hija que te adora.
Yael
1 comentario:
Me dejo pensativo y en realidad con pena analizando mi situación, bakan que tenga recuerdos y vivencias tan cercanas =). Lo que es yo hay casi mucho hielo entremedio...aveces pienso que es mejor ser amigo primero, antes que hermano/a mayor o padre y por sobretodo saber jugar.
saludos
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