Hay tanta emoción incontrolable, una excesiva felicidad, un desgarrador dolor… y mucha, muchísima violencia, en lo que pienso y en lo que no actúo… evidente… mi mano no puede volver a sufrir las consecuencias del acumulo de rabia e impotencia…no al menos como la vez pasada. No quiero asustar a nadie, no quiero herir a nadie. La raza humana lo tiene de forma innata, daña.
Dañan porque se niegan a sentir emociones más fuertes, porque todos los deseos son pecados, o necesidades que supuestamente “se deben controlar”.
Violencia, rabia, enojo, traduciendo todas las otras emociones. Somos tan volubles, tan cobardes, tan estúpidos… buscamos encajar, buscamos aparentar, buscamos la tranquilidad en lo común. Todos deben actuar parecido para así asegurarse la tranquilidad muchas veces indeseada.
Estoy decepcionada de mí. Las cosas se me están escapando de las manos… creo que tengo que volver a la sumisión, pues… es cansador el tanto luchar.
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