domingo, 3 de abril de 2011

Oh Dios... ayudame

Si, quizás en algún momento me sentí completa.

¿Las razones?, por fin había sentido toda esa ola de emociones de la que hablan los libros, películas y canciones de amor.

Estaba experimentando las verdaderas sensaciones que te causa un roce o una mirada penetrante por parte de esa persona que te desvela o te sumerge en el más profundo de los sueños. Todo estaba bien. Con el solo echo de sentir eso, estaba “completa”, no podía pedir mucho más desde el comienzo, hoy todo esto de lo que hablo, más que hacerme sentir completa, me duele tan profundamente que me he cuestionado hace ya 3 semanas, si vale o no la pena continuar con lo poco que tengo.

Debo admitir, que en un comienzo, toda esta “ilegalidad” de accionar, le sumaba a todo lo que describí antes, cierto placer incongruente… hoy, solo me deja una extraña sensación de soledad.

¡A la mierda con los compromisos!, que mentirosa… ni yo me creo mi súper parada liberal. “Cuando se trata de querer, los títulos no importan”, en parte quizás podría creer en esto, pero cuando estableces una (no se si decir relación la verdad…), lo que se espera de alguna forma, es que haya una evolución constante de ambas partes, no solo por todo el tiempo que llevas compartiendo, si no también, por todo lo que se va superando, por todos los sentimientos que se van involucrando.

Yo no nací para el amor libre. Necesito no tener miedo de decir lo que pienso o siento, ni de expresar que necesito tener a mi lado aunque sea una vez a la semana su presencia.

Sigo sin saber en que estoy metida, que es lo que soy, que es lo que debo o no debo hacer, que clase de apoyo tengo que dar, y si tengo que darlo o no, porque por dentro muero de ganas de estar ahí siempre, apoyando incondicional… pero estas dudas me hacen sentir más que nada, como un estorbo.

No se cuanto más pueda aguantar, y cuando ya todo acabe, no se como voy a tomar el coraje de finalizar todo, porque se que de cierta forma, sentiré su ausencia, se que dolerá hasta lo más profundo, y se que el daño que dejara, será difícil de superar.

Nunca debí haber permitido estar en esta situación, creo que pague el pato de novicia.

Hoy, ya no me siento completa. Más bien, siento que se ha robado una parte de mí.

No hay comentarios: